Al realizar una inyección intramuscular se debe tener en cuenta el músculo en el que se va a inocular el medicamento , así como otros factores como son el volumen que se inyecta y el tipo de jeringa que se utiliza. Cuando se aplica una inyección intramuscular se debe emplear un volumen no superior a 10 ml y la jeringa deberá tener una aguja intramuscular de 2,5 a 7,5 mm en función del músculo en el que se administra. Los músculos más habituales son los glúteos , los deltoides, la cadera y el vasto lateral de las piernas. Una vez estamos preparados, se administra la inyección intramuscular introduciendo la aguja en un ángulo de 90º directamente sobre el músculo. Tras comprobar que no se ha pinchado sobre un capilar, se procede a inocular el medicamento de forma lenta evitando, en la medida de lo posible, el dolor producido por este tipo de inyección.
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